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Una familia, muchas formas de amor

  • Foto del escritor: Aldea Arcoíris
    Aldea Arcoíris
  • 9 jul
  • 1 Min. de lectura

Este mes tuvimos la oportunidad de acompañar a una familia refugiada conformada por Ana, Diego y sus tres pequeños: Mateo (10), Emiliano (7) y Noah (2). Su historia es reflejo del amor familiar que resiste incluso en los contextos más difíciles. Mateo, con un talento natural para el arte, llena de color e imaginación los días de su familia. Emiliano, con una ternura poco común para su edad, cuida de sus hermanitos con admirable dedicación. Y Noah, el más pequeño, nació con hidrocefalia y mieloplastia, lo que ha implicado múltiples desafíos médicos desde los primeros días de su vida.



Cuando conocimos su situación, supimos que necesitaban más que acompañamiento emocional: Noah requería medicación urgente y el acceso a insumos terapéuticos específicos para iniciar su tratamiento. Fue entonces cuando, gracias al generoso apoyo de Kine.vicky —Licenciada en Kinesiología en México, especialista en embarazo, postparto, hipopresivos, procesos postquirúrgicos y estética—, pudimos conseguir los parchecitos necesarios para que el pequeño comenzara su terapia. Además, logramos facilitar el medicamento que tanto necesitaba.



Lo que para algunos puede parecer un gesto pequeño, para esta familia significó esperanza, alivio y la posibilidad de avanzar. Kine.vicky, quien acompaña a diario a muchas mujeres en momentos clave de su salud y bienestar, extendió su vocación de cuidado a esta familia que tanto lo necesitaba, mostrando que la empatía no tiene fronteras.


Gracias a personas como ella, seguimos construyendo comunidad, alivio y dignidad en medio del camino.


Porque sí: pequeñas acciones pueden transformar vidas.



 
 
 

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